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Un pixel no puede ver los colores. Sólo puede registrar el brillo de
la luz que recibe. Entonces, ¿cómo puede captarse
una imagen en color? La solución consiste en utilizar
una retícula de diminutos filtros de colores sobre
el conjunto de sensores, de forma que cada filtro cubra un
píxel.
Imagine un grupo de cuatro píxeles. Uno está
cubierto por un filtro rojo, otro por un filtro azul y dos
por un filtro verde (se utilizan dos filtros verdes por cada
filtro rojo y azul para emular la mayor sensibilidad del ojo
humano hacia el verde).
El píxel cubierto por el filtro rojo ahora sólo
mide la luz roja; los otros píxeles miden la luz azul
o verde. Mediante la combinación de distintos niveles
de brillo de estos tres colores primarios, cada grupo de cuatro
píxeles proporciona todos los datos de color de esa
pequeña área de la imagen. Repítalo para
cada grupo de cuatro píxeles en todo el conjunto y
tendrá los datos de color de toda la imagen.
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