Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7

Lección 8

Lección 9

Lección 10

Lección 11

Lección 12

Lección 13

Lección 14

Lección 15

LECCIÓN 8: COMPRESIÓN DE IMAGEN

Además de dos o más ajustes de resolución (o de calidad), la mayoría de las cámaras digitales ofrecen también la posibilidad de comprirnir los archivos. Esta opción utiliza una o más técnicas para almacenar los datos en un menor espacio. Cuando abra el archivo de la imagen en un ordenador, o para su impresión, el archivo volverá a su tamaño original.
Uno de los formatos de compresión que utilizan las cámaras digitales es JPEG. En términos sencillos, el software busca una zona en la que todos los píxeles tengan un color y un brillo similares. Registra todos los datos del primer pixel y después toma nota de que los datos del siguiente lote de píxeles que son iguales. Así se emplea mucho menos espacio que si se graban todos los detalles de cada pixel. Cuando se abra el archivo de la imagen para verlo o imprimirlo, los datos del primer pixel se repetirán para el siguiente lote de píxeles. Se puede elegir entre distintos niveles de compresión JPEG, pudiendo reducir los archivos hasta una fracción de de su tamaño original. No obstante, a medida que la compresión aumenta, el software comienza a agrupar píxeles que están menos próximos en color y brillo. Esto da lugar a alguna pérdida de detalle cuando se vuelve a abrir el archivo. Sólo se deben utilizar niveles de compresión mayores si se considera aceptable una pérdida en la calidad de la imagen. Se dice que JPEG es un formato de compresión "con pérdidas" porque pierde algunos detalles. No obstante, también existe una compresión "sin pérdidas". Esa compresión se utiliza en las cámaras digitales cuando la imagen de mayor resolución se almacena en el formato de datos RAW. La compresión sin pérdidas usa algoritmos matemáticos para procesar los datos, reduciendo así la cantidad de espacio que necesitan. Esta compresión es reversible, de forma que cuando se abre el archivo, no se produce ninguna reducción en la calidad de la imagen respecto al archivo original. La compresión sin pérdidas no puede igualar las reducciones en el tamaño de los archivos que ofrece JPEG, pero los archivos con formato RAW a menudo ocupan guardados una cuarta parte del tamaño del archivo sin comprimir.