Cuando se hace una fotografía,
los fotosensores se exponen a la luz. Esta exposición
consta de dos elementos: la cantidad de la luz y el intervalo
de tiempo durante el cual actúa sobre los sensores.
La cantidad de la luz se controla mediante la abertura del
objetivo. La duración de la exposición se controla
mediante el accionamiento del obturador. La relación
entre el tamaño de la abertura y la longitud focal
del objetivo
se define mediante números f. Las aberturas grandes
se designan mediante números pequeños, como
f/2,8 ó f/4, mientras que las aberturas pequeñas
tienen números grandes, como f/16 ó f/22.
El obturador de la cámara se abre y se cierra para
exponer el sensor a la luz que pasa por la abertura. Los fotosensores
son muy sensibles a la luz, por lo que los tiempos de exposición
son breves; lo normal es 1/125 s.
Muchas cámaras cuentan con un modo de exposición
totalmente automático llamado Programa AE. Aquí,
la cámara mide la cantidad de la luz y automáticamente
ajusta una velocidad de obturación y una abertura que
proporcionarán la exposición correcta.
Un cambio en la abertura puede representar una gran diferencia
en una fotografía. Una abertura grande, como f/2,8,
reduce la profundidad de campo de la imagen.

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Modos creativos
Algunas cámaras ofrecen diversos modos
de disparo creativos. Por ejemplo, el modo de prioridad
de la velocidad de obturación permite al usuario
seleccionar la velocidad de obturación y dejar que
la cámara ajuste la abertura necesaria para una exposición
correcta. En el modo de prioridad de la abertura, el usuario
selecciona la abertura mientras que la cámara ajusta
la velocidad de obturación. En el modo manual, el
usuario selecciona tanto la velocidad de obturación
como la abertura. Una gama típica de ajustes de la
abertura de un objetivo sería f/2,8, f/4, f/5,6,
f/8, f/11, f/16 y f/22. El significado
de esta escala consiste en que cada ajuste permite pasar
el doble de luz que la siguiente cifra superior, o la mitad
de luz que la siguiente cifra inferior. Los ajustes de velocidad
de obturación funcionan de forma similar. Esto quiere
decir que es posible alterar los ajustes de la velocidad
de obturación y de la abertura sin alterar la exposición.
Por ejemplo, una fotografía tomada con una exposición
de 1/125 s. a f/8 podría también tomarse con
una exposición de 1/250 s. a f/5,6. Esta sencilla
relación entre abertura y velocidad de obturación
constituye la base de gran parte de la fotografía
creativa.
Cuando se fotografían sujetos que se
mueven rápidamente, se puede utilizar una velocidad
de obturación rápida para "congelar" la acción
o una velocidad de obturación lenta para crear un
efecto borroso.

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